Sesión de pareja en casa · María y Juan

SESIÓN DE PAREJA EN CASA · MARÍA & JUAN

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<<Es solo un juego en el que vamos a pasarlo bien.>> Le dije a María y Juan en uno de aquellos primeros correos. Ellos estaban un poco perdidos. No tenían muy claro ni cómo, ni cuándo, ni dónde hacer su sesión preboda. (Lo normal). Y para mi, antes de entrar en detalle, es muy importante que disfrutemos cada parte del proceso. Así que, una vez fijada la energía de ponernos a ello, les envié mi ‘Guía para preparar la sesión de fotos’. A partir de ese momento estuvimos unos días intercambiando correos y llamadas para perfilar todos los detalles. Pues entiendo que para muchos de vosotros, es la primera vez que os retratáis en pareja de forma profesional y a mi me gusta atenderos, ayudaros y daros los tips que he ido recopilando con la experiencia tal y como me gustaría que hicieran conmigo.

Supongo que algo hicimos bien porque esto es lo que ellos deseaban:

M&J: <<Hola Elena, mil gracias por tu mail. La verdad que nos ha ayudado mucha organizar y aterrizar ideas, estamos poniendo sobre la mesa lugares, historias que nos han pasado y donde nos sentiríamos representados. La idea de empezar en casa, nos ha gustado mucho y así podríamos tener también un recuerdo con princesa Leia (nuestra gatita). Luego por distancia y cercanía nos decantamos por la zona del lago del Saler, que es una combinación entre playa y montaña. Hay una zona de árboles pequeños donde hace años íbamos ahí los dos, nos subíamos a los árboles, nos hacíamos fotos con nuestros primeros móviles de cámara, pixel 100% (te enseñaré alguna). En la zona de playa hacíamos picnic por la tarde, también puede estar guay y llevar merendola, que aunque sea típico es muy nosotros.>>

“…es muy nosotros.” En cuanto escuché eso supe que íbamos por buen camino. Porque estos recuerdos van de esencia, de memorias para siempre que hablan de vosotros, de recuerdos atemporales que cuentan vuestra historia, en los que pasen los años que pasen os veáis y os (re)conozcáis y os (re)enamoréis. De todo lo cotidiano, de todo lo sencillo, de todo lo fugaz.

Y esto es lo que ocurrió: 

Abrimos unas Turia. Leia y yo nos hicimos amigas nada más llegar. A ella le gustaba el click de mi cámara y a mi su ronroneo cuando la acariciaba. M&J me enseñaron su casa, sus cosas, pusimos esa música y… Entre trago y trago estuvimos charlando un rato antes de ‘disparar’. Me contaron sus planes de verano, cómo llevaban los preparativos de la boda. Y allí mismo terminamos de elegir los looks del día. Como si de un juego se tratara empezamos a recrear esas ideas de escenas cotidianas de las que partíamos y a la vez sitiéndonos muy libres de ser nuestra propia referencia y retratar aquello que iba saliendo de una tarde como esta. Saltamos sobre la cama, nos tiramos en el sofá, bailamos en el balcón, hubo ataque de cosquillas, no faltaron los mimitos, nos quedamos de chill en la cocina y nos tumbamos a ver la nada en el suelo del salón. Hasta que llegó la hora de la cita: salimos de casa hacia uno de esos rincones del lago en donde años atrás pasaban las tardes adolescentes. Eso que algunas veces has hecho y como nunca te has visto. Así fue como les acompañé: ¿Te quedas a pasar la tarde con nosotros?

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